Saturday, January 31, 2009

Sólo un Sueño


Hay películas que con sólo un par de escenas sustentadas por buenas actuaciones se convierten en un recuerdo imborrable para toda la vida. Me pasó cuando vi por primera vez ¿Quién el teme a Virginia Wolf?, Gente como Uno, Annie Hall o Al Calor de la Noche. En ese momento pensé que la razón se debía a que dichos filmes tenían una buena historia, pero después de haberlas visto nuevamente, en reposiciones en el cable o en DVD, me di cuenta de que fueron los pequeños gestos y la intensidad de los actores, quienes finalmente determinan gran parte de la trascendencia de cualquier pieza cinematográfica. Evidentemente los directores, el guión y una lista infinita de requerimientos técnicos son los encargados de orquestar y de conducir a buen puerto los talentos de los actores, pero hay que reconocer que sin ellos muchas películas no serían lo que son hoy y tampoco la visión de muchos directores estaría 100% completa. Es así como “Sólo un Sueño” se convierte en uno de los trabajos más sobresalientes de Sam Mendes, quien ha demostrado una interesante mirada a las costumbres de la vida estadounidense, pero que quizá no tendría el mismo resultado si no contara con el tour de force de la interpretaciones de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.
“Sólo un Sueño” centra su historia en los moldes sociales que acaban por tragarse las ilusiones y los anhelos de seres humanos que terminan privilegiando la comodidad y los convencionalismos propios del establishment suburbano (temas que Mendes tocó hace diez años en la sobrevalorada “Belleza Americana”). En esta ocasión los afectados son un joven matrimonio que a mediados de la década del 50` atraviesan dificultades tan contingentes como las que suceden hoy en día, pero que en aquella época se sobrellevaban en el silencio y al interior de perfectas casas con verdes jardines que representaban la búsqueda y definición del Sueño Americano de una nación de post guerra.
Lo más desgarrador de “Sólo un Sueño” es su premisa argumental: en la vida son muy pocas las personas que logran hacer realidad sus anhelos. El título para el mercado español toca la tecla exacta del filme, ya que logra transmitir que la vida es una promesa que depende de nuestra lealtad hacia nuestros sueños. Sin embargo, el título original “Revolutionary Road” es mucho más filoso porque representa las ironías de un matrimonio que se pierde en la angustia de sus miedos. El director de "Camino a la Perdición" nos muestra que lo cuerdo a veces no parece tan lógico como creemos, debido a que vivimos condicionados a lo material y a un concepto equívoco y preestablecido de lo que pensamos que es el amor de pareja.
El último trabajo de Sam Mendes es fatalismo y violencia psicológica pura, es decir, la vida misma con todas sus letras, desilusiones y felicidades pasajeras. “Sólo un Sueño” es cine cruel, pero real porque representa un espejo en donde vemos lo que en ocasiones queremos ignorar. Esta es una película altamente recomendable por las impecables e inolvidables actuaciones de sus protagonistas, su increíble puesta en escena y su extraordinaria banda sonora a cargo de Thomas Newman, pero, sobre todo, por ser un filme que hace del cine lo que también tiene que ser: un vehículo para nuestras emociones más vívidas y dolorosas. ¡Muy buena!
Título Original: Revolutionary Road / Director: Sam Mendes / Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet y Kathy Bates / Año: 2008.

Friday, January 30, 2009

W.

Oliver Stone ha desarrollado su filmografía a partir de los episodios más candentes de los últimos dos siglos de la historia norteamericana. Por medio del asesinato de Kennedy, la intervención de la C.I.A. en la guerra de El Salvador y los atentados a las Torres Gemelas, entre otros acontecimientos e íconos de la cultura estadounidense, el director de “Asesinos por Naturaleza” ha logrado escenificar para los espectadores el clamor, la arrogancia y la euforia del pueblo americano. En “W.” retoma el camino después del porrazo de “Alexander” y de la lacrimógena “World Trade Center”, y eso no es menor, ya que nos muestra su mejor trabajo desde “Nixon” (1995). Los talentos como narrador de Oliver Stone están más cerca de la esfera política, de la denuncia y de la crítica dura, ya que es uno de los pocos cineastas que sabe retratar en imágenes el tema del poder y, sobre todo, la pérdida de éste a manos de hombres moralmente perdidos y enceguecidos por la grandeza.
Las mejores películas de Stone tienen la estructura de una gran tragedia griega (Pelotón, Salvador, Nacido el 4 de Julio, JFK y la citada Nixon), en la que los protagonistas depositan su fe en el Estado, en la libertad y en los valores más honorables del ámbito cívico, pero que movidos por un destino trágico y la corrupción inherente al poder sucumben en la desazón y en la destrucción de la inocencia. En “W.” se pueden detectar dichos mensajes en el camino que pavimentó el auge y caída de uno de los presidentes más impopulares de EE.UU. Pareciera ser que el director de “Un Domingo Cualquiera” siente fascinación por aquellos personajes más detestados por la opinión pública estadounidense y, en este caso, a nivel mundial. Quizá uno de los orígenes de dichos planteamientos sean las experiencias vividas por el propio director en la Guerra de Vietnam, en donde en carne propia fue testigo privilegiado de los caprichos de Washington y de su “política del garrote”.
Stone nos muestra un George W. Bush, independiente de su ignorancia, complejos y decisiones poco acertadas, bastante humanizado. Josh Brolin (quien hace más de dos décadas fue uno de los protagonistas de “Los Goonies” de Richard Donner), se la juega por una caracterización que no sólo impresiona por su parecido físico con Bush, sino que además transmite una interesante profundidad psicológica en la que se puede apreciar el interés del director sobre temas como la paternidad. En el caso de “W.” tenemos a un protagonista que vive a la sombra del padre y que actúa, siente y expresa emociones según su orgullo, caprichos e inseguridades, y quizá esa característica lo hace ser un personaje mucho más peligroso, pero también llamativo.
“W.” demuestra el interés que despierta Bush en la opinión pública, sobre todo si consideramos que el filme se estrenó cuando aún ejercía como presidente, un hecho que nos hace reflexionar aún más sobre su importancia como obra cinematográfica y como ejemplo de las inquietudes de Hollywood por adentrase en el cine político (cuestionamientos que antes motivaron a cineastas de la talla de Frank Capra y John Frankenheimer).

Excelentes secundarios y escenas memorables tales como en la que Bush y sus secuaces acuñan el famoso término “Eje del Mal” hacen del último trabajo de Oliver Stone su tardío reencuentro con el público y con sus mejores capacidades como autor. Mención aparte merece Brolin, quien después de trabajar con los hermanos Coen en “Sin Lugar para los Débiles” se acerca a lo mejor de su generación.
Título original: W. / Director: Oliver Stone / Intérpretes: Josh Brolin, Thandi Newton, Richard Dreyfuss, Scott Glenn, Jeffrey Wright y James Cronwell / Año: 2008.

Wednesday, January 21, 2009

La Vida Salvaje de Sam Peckinpah

Acabo de leer el libro “Sam Peckinpah, Vida Salvaje” de Gerner Simmons. La experiencia fue espectacular, ya que prácticamente me devoré el texto y disfrute mucho con cada una de sus páginas. Creo que de todos los libros de cine que he estudiado el trabajo de Simmons es el más revelador en cuanto a la esencia del cine y la comunión, a nivel profesional y personal, de un cineasta con su creatividad e inventiva. En ningún caso corresponde a un estudio analítico sobre la filmografía del director de “La Huída”, ya que va más allá en sus planteamientos al describe en forma casi novelesca las experiencias personales de Peckinpah en su dimensión más profunda.
“Sam Peckinpah, vida salvaje” es un testimonio, a través de entrevistas y conversaciones con productores, actores y técnicos sobre los demonios, contradicciones y motivaciones de uno de los cineastas más emblemáticos de la década del 70`. En más de 200 páginas la vida de Peckinpah, quien fue parte de la innovaciones cinematográficas que encabezaron personajes como Bognadovich, Cassavettes, Coppola y Malick, entre otros, traspasa la mera anécdota para convertirse en un libro que revela aspectos íntimos que permiten comprender las líneas argumentales y la autodestrucción de un cineasta que con apenas 14 películas ha inspirado a cientos de cinéfilos y cineastas.

El texto de Gerner Simmons, quien actualmente es un reputado experto y teórico en cine, se impregna de hechos reales que superan la ficción. De hecho su historia con Peckinpah comenzó durante el rodaje de “Bring Me the Head of Alfredo García” (1974). Aquel encuentro ayudó a Simmons a conocer el lado más amable del director de “Major Dundee” además de su talento para situarse detrás de cámara, pero también le dejó recuerdos imborrables sobre su alcoholismo, temperamento autodestructivo y obsesiones.

Gerner Simmons señala en su libro haber quedado atónito cuando fue a ver al cine “La Pandilla Salvaje”. Entre escenas en cámara lenta, masacres y diálogos de enorme complejidad dramática, Simmons decidió ser biógrafo del director de “Junior Bonner” a quien, después de mucho esfuerzo y coraje, logró conocer en las polvorientas y coloniales calles de ciudad de México. “Sam Peckinpah, vida salvaje” me acercó al mito del cineasta que me inspiró con “Pistoleros al Atardecer”, me asombró con “La Pandilla Salvaje”, me golpeó mis sentidos con “Perros de Paja”, me conmovió con “Tráiganme la Cabeza de Alfredo García” y me hizo llorar con la honestidad de “La Cruz de Hierro”. Simmons nos devuelve la fe sobre el enorme poder del cine, sobre todo cuando sus imágenes pertenecen a la visión de autores de la talla y carácter de Sam Peckinpah…..sin duda el último cowboy del cine moderno.